La
repercusión que la crisis económica ha tenido en el empleo real de
los medios de comunicación es demoledora, pero la reforma del
despido objetivo facilitará aún más la destrucción de empleo en
este sector. Se amplía a 3 años la conversión en indefinido
de la sucesión de contratos temporales. Se amplía el tiempo de
aplicación de los contratos en prácticas, pervirtiendo su función
ya que permite que haya licenciados a los que se les pueda aplicar
este contrato con las reducciones salariales correspondientes. Se
reforma la aplicación de los descuelgues salariales de los convenios
sectoriales, cuando el convenio de prensa diaria tiene salarios
anuales que, para las categorías más cualificadas de trabajadores
(licenciados), apenas superan los 20.000 euros brutos anuales. La
mayoría de los salarios se sitúan entre los 14.822 y los 17.636
euros brutos anuales. Se incumplen los acuerdos o convenios de
empresa, aunque la mayor parte de las empresas ya se han encargado de
romper las unidades de negociación consolidadas en las principales
empresas.
El
gobierno insiste en que la reforma laboral ha sido realizada para
crear empleo y evitar despidos en el mercado de trabajo. Pero los
hechos ocurridos en los últimos tiempos en el sector de medios de
comunicación no parecen darles la razón. Un repaso a la situación
general hace pensar todo lo contrario: si hasta ahora se venían
haciendo ajustes en las plantillas, ahora está habiendo numerosos
despidos en las empresas y propuestas de disminuciones salariales
bajo amenazas de recortes en esas plantillas.
En
el apartado de la prensa escrita, hay que comenzar hablando de la
paralización del convenio del sector de Prensa Diaria, porque los
empresarios se van visto reforzados con la reforma y se niegan en
redondo a la subida de salarios. Por otra parte, lo más impactante
ha sido el cierre de “Público” y el comentario de su editor
sobre que no sería el único que iba a desaparecer a causa de la
caída de la publicidad. El resto de diarios y revistas han empezado
a negociar con sus comités de empresa la necesidad de prescindir de
una parte de la plantilla o, para evitar esos despidos, hacer
notables recortes en salarios o beneficios sociales (comedor,
transporte, puestos de responsabilidad o planes de pensiones).
En
el campo de la televisión, habrá que empezar señalando el recorte
decretado por el gobierno de 200 millones de euros en los
presupuestos de la CRTVE. Algo que afectará sin duda a la marcha de
la televisión estatal. Pero es que la situación no es mejor en la
mayoría de las televisiones autonómicas, amenazadas ahora de la
privatización de sus servicios: proyecto de desaparición de la
asturiana, ERE de extinción en la valenciana que podría afectar a
más de la mitad de la plantilla, despidos y cambios de contrato en
la andaluza, y amenaza de recortes en todas por las pérdidas
económicas.
Pero
la más grave amenaza para las autonómicas está en el proyecto de
modificación de la Ley General de la Comunicación Audiovisual, que
hasta ahora no permitía la externalización de todo lo relacionado
con la información pero si lo hará a partir de ese cambio. Están
en peligro el modelo informativo, incluyendo la veracidad, la
pluralidad y la independencia de la información, y también
numerosos puestos de trabajo, puesto que las direcciones preferirían
externalizar este servicio para rebajar plantillas y no tener el
problema de los turnos, los relevos, los días libres o las
vacaciones. Todo lo tendría que resolver la empresa a la que le
fuera otorgada la concesión.
Las
televisiones privadas tampoco han sido ajenas a esta crisis. La
Cuatro ha sido englobada por Telecinco y La Sexta por Antena 3. Con
lo que este sector está actualmente en manos de dos empresas que
manejan cada una ocho canales y que, en el caso de Antena 3, está
siguiendo un proceso de externalización casi total de departamentos,
que ya ha sido frenado por los tribunales cuando los trabajadores y
trabajadoras afectados han presentado recursos. Por otro lado, hay
canales de TDT que intentaron iniciar su andadura con programaciones
convencionales, caso de Veo 7 o Canal 10, y que ante las pérdidas
económicas han alquilado su licencia a multinacionales extranjeras
que a la hora de la verdad se limitan prácticamente a emitir una
programación realizada fuera de España y no generan ningún puesto
de trabajo.
En
el terreno de la radio, la situación no es mucho mejor. El recorte
de presupuesto en CRTVE debe afectar de alguna manera a Radio
Nacional de España. En el sector privado, se multiplican los rumores
sobre el futuro de Punto Radio, cadena en la que desde hace tiempo la
mayor parte de sus emisoras son postes repetidores y aun así
recientemente ha habido varios despidos. Además están el ERE de la
SER que ha afectado a 180 trabajadores y trabajadoras, el ERE que
hizo ONDA CERO justo al comienzo de la crisis con un número similar
de bajas, y el ERTE de la COPE que envió a casa 62 días en un año
a una buena parte de la plantilla. La perspectiva de estas cadenas no
es muy buena porque la publicidad local, básica para su
supervivencia, ha sufrido una caída importante y ha desaparecido por
completo la publicidad institucional local y regional tras las
elecciones del pasado mes de mayo. Lo que ya ha llevado a algunas
direcciones a sugerir la necesidad de recortes para evitar despidos.
La
reforma laboral, hasta ahora, sólo ha aportado más facilidad para
despedir y los empresarios están aprovechando esta situación. Si no
se pone coto, el sector de medios de comunicación va a perder
medios, profesionales, nivel de salarios y ventajas sociales. Y si se
pierden medios, ya nos contará el gobierno del PP cómo va a
conseguir crear empleo.
Imprimir artículo